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Summary: press revew ot this film in spanish and award information
Comment: *Premio a la concepción Sonora Documental
Czlowiek w Zagrozeniu FF Lodz, 1993
*New Directors/Nes Films Fest MoMA, New Yor, N.Y. 1994
*Gold Award al Mejor Largometraje Documental
Philadelphia International Film Festival, 1994
*Premio a la mejor banda Sonora
*Premio al mejor documental
Festival de Cine de Caracas 1997El Camino de las Hormigas, una película de 54 minutos de duración, pudiese ser descrita como en medio camino entre Brazil y Koyanisqatsi. Privada historia de diálogos, el realizador venezolano Rafael Marziano-Tinoco contempla la vida de Caracas como lo haría un desencantado Dios al mirar una montaña de hormigas enloquecidas. Su más distante visión de la ciudad la presenta como un hongo, devorado por el voluptuoso paisaje.
Más de cerca, sin embargo, el realizador sigue los pobres por sus barrios, a los ricos en sus cuidados jardines, al vendedor de drogas que trabaja en su esquina, al vendedor de periódicos que grita "El Mundo "en medio de inmutables conductores que viajan rodeados de gigantescas vallas publicitarias que promueven toda suerte de insurgente consumismo, mientras un atardecer espectacular pasa desapercibido.
Pero, la película tiene la virtud, de que en todo esto no hay un solo gesto de desprecio. Su Caracas es persuasiva mente mostrada como la ciudad de fines de siglo XX, y si eso significa alguna crítica, o señalarse algo más ambiguo, o incluso más deseable, es algo que el autor le deja al expectador.
Godfrey Cheshire
(The New York Post, 1994)
Cine
El camino de las hormigas
Igor Barreto
El Universal
Caracas.- En algunas secuencias de La muerte de Orfeo, el testamento fílmico de Jean Cocteau, el poeta y director francés habla de una ciencia particular, la Fenixología, es decir, el arte de morir para volver a renacer. Este es el caso del cine venezolano, un cine 'fenixológico', que ha muerto tantas veces, aun en la pantalla, y ha vuelto a renacer, de vez en cuando, con películas como el documental de Rafael Marziano El camino de las hormigas (1992). Se trata de un mediometraje sobre Caracas, al que podemos acceder a través de la colección de videos de la Cinemateca Nacional. La visión de Marziano sobre nuestra 'Sucursal del Cielo' es apocalíptica. Y, como todo Apocalipsis (el de San Juan, por ejemplo) no ofrece noticias rigurosamente veraces, sino que se limita a tratar al mundo intuitiva y poéticamente. Estas visiones apocalípticas sobrevienen también como la consecuencia de una catarsis ética. El camino de las hormigas está animado por esta intención ética, que no es el caso de una 'moralina' cualquiera. La Caracas que le ha tocado retratar a Marziano es una ciudad que no tiene centro: El Silencio ya no es el centro, ni la avenida Bolívar nuestros Campos Elíseos. En el film, estamos frente a una ciudad donde domina el caos y la superposición de múltiples micromundos: 'Devuélveme mi corazón', dice una actriz de telenovela, en un programa que un personaje del documental observa atentamente, como si se tratara de una voz de una ciudad perdida. Por otra parte, El camino de las hormigas encuentra en Una gran ciudad (1973) de Joaquín Cortés, un antecedente importante; pero, a pesar de la calidad del film de Cortés, la obra de Marziano es más compleja en su puesta en escena. En la película de Rafael Marziano, la Caracas apocalíptica es enjuiciada desde la altura de una naturaleza salvadora, simbolizada en la montaña del Avila. La visión en picada de la ciudad desde las alturas, se convierte en una marca de estilo para la totalidad de la narración, subrayando el carácter enjuiciador de la misma. El Avila es un testigo sereno, casi religioso, de nuestras maldades. La ciudad transcurre a sus pies y su vertiginosidad es marcada muchas veces por la aceleración de la imagen, o por la angustia de sus protagonistas que declaran sus tragedias (las de todos) frontalmente. Al final de este excelente documental, una cámara en subjetiva se adentra por un sendero de selva tropical, una naturaleza intocada, que se opone a la impureza urbana de un tractor que derriba un árbol al comienzo de la cinta. Todo apocalipsis relata la destrucción de un mundo y el advenimiento de otro; en esta imagen final del film de Marziano pareciera prefigurar una posible salida romántica de nuestro caos: la reconciliación con la naturaleza. Este documental es un largo poema sobre nuestras maneras de practicar el mal. La verdad es que, a pesar del caos, nadie se quiere ir de Caracas. La única explicación de este sinsentido la encuentro en un ensayo de Carlos Monsiváis sobre la ciudad de México, donde afirma que: 'Sólo la ansiedad centralista determina la intensidad del arraigo', de nuestro verdadero arraigo.